TESTA DI MORO

TESTA DI MORO

Testa di Moro giardino

SICILIA  Año 1000 (bajo el dominio musulmán)

Hay una leyenda de una bellissima chica Palermitana que se pasaba la mayor parte del tiempo en el balcón de su casa, cuidando y mimando sus plantas.
Un día, un chico árabe paseaba por su calle, la vió y se enamoró perdidamente, llevado por el impulso del sentimiento fue a la casa de la chica y le declaró su amor. La guapa Palermitana estaba emocionadísima porque ella también… ¡Sintió el flechazo!!
La felicidad no duró mucho (¡Ohhh!)… ella se enteró que su amado la abandonaría para regresar a su país ya que tenía mujer (¡Ay ya yai!) e hijos. Esa misma noche, ella, llevada por la ira y el dolor decidió vengarse, esperó a que él entrara en un sueño muy profundo para matarle y, seguidamente… cortarle la cabeza (¡Vaya!).
Con su cabeza hizo una maceta, plantó albahaca y lo colocó en su bonito balcón. Así el árabe estaría siempre con ella. Ella no paraba de llorarle, mientras tanto, esta albahaca crecía de una manera incontrolable… por las lágrimas de ella. (¡Ahora entiendo mejor porque le salen todas esas hojas por la cara a la Testa di Moro de la foto!)
Al poco tiempo, creó tal expectación entre los vecinos que todos querían algo igual, para no ser menos, ellos también hicieron hacerse macetas de terracota con la forma de la Testa di Moro.
«Las Cabezas de Moro» se encuentran en multitud de balcones (no sólo en Sicilia, ahora y ya desde hace muchísimo tiempo se extendieron y  decoran tantas estancias en diferentes lugares alrededor del mundo) sólos o en pareja, con diferentes formas, expresiones, colores ( en blanco, policromadas, mate o super brillantes) lo que hace que sean objetos super decorativos y super originales.
Hay diferentes tamaños pero lo bonito es tener una grande para que se vea bien ¡Están llenos de detalles!
Según tu imaginación o preferencias podrás utilizarlo de un modo u otro: ya sólo decorativo, como maceta, como jarrón o, incluso, como lámpara…
Me quedo fascinada con estas auténticas piezas artísticas que detrás de ellas hay tanto sentimiento (¡Demasiado a veces…!), tanta historia y tanta cultura.